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Carmen se pregunta.

Son las diez y veinticinco de la mañana y llaman al teléfono fijo de Carmen para decirle:

-Eres una puta…eres una puta y te gusta,se te nota,pero a mí me gusta más que a ti.Me das asco,me dan ganas de tirarte de tu puto pelo moreno cada vez que oigo esas estridentes carcajadas de zorra…

No ha querido seguir escuchando,ha colgado el teléfono,le ha entrado un pánico nuevo,recién estrenado,diferente por completo a todos los miedos que ha experimentado antes a lo largo de su vida,ni siquiera cuando veía como los muñecos despertaban y se dirigían hacia ella por las noches,antes de salir pitando a la cama de sus padres.

Suena otra vez,a las once menos cuarto,y Carmen directamente lo ha desenchufado,incluso ha llamado a la compañía telefónica para dar de baja al número.Se ha hecho una coleta,se ha echado rímel,pintalabios y colorete,va al kiosko para comprar una revista de alquiler de pisos,está decidida a irse de allí,va a llamar a unos cuantos números mientras se toma un café.

Ahora suena el teléfono móvil ¿y si es ése de nuevo? es un número privado,pero debe cogerlo,no vaya a ser una llamada de trabajo.

-Todo lo que vas pidiendo con tus gestos,tus movimientos,con la mirada… te será concedido.

Se le acaba de parar el corazón,ha visto como Alberto,el camarero,está en la parte de atrás de la cafetería hablando por teléfono.Justo cuelga.

Otra vez Carmen ha sentido como el rechazo está dando paso a una única sensación,así que se dirige hacia él:

-¿Qué tengo Alberto?

-¡Carmen! Qué susto…¿de qué hablas?

-¿Que qué es lo que tengo pa que me digas todo eso?que te he visto¿qué coño te pasa?

-No tengo ni idea de lo que estás diciendo.De todos modos si aquí le pasa algo a alguien será a ti,no sé si recuerdas lo de aquella noche..

-¡¿Que me largara de allí?! Eso no quiere decir…no te da derecho a que puedas tratarme como te venga en gana.¡Dame!…
Carmen coge la mano de Alberto,levanta su vestido,la desliza bajo la ropa interior e introduce los dedos en su vagina mirando fijamente a sus ojos con una expresión entre burlona y agresiva.
-Venga,sigue diciéndome esas cosas y te reviento.
Ahora lo que sigue,sin vaselina es mejor no contarlo.
Carmen ya está en casa,todavía no se ha duchado,está apática,no se siente apenas,apenas unas palpitaciones y también en el corazón.Se está preguntando de nuevo si es una pervertida y en el caso de que así fuera si es algo tan malo.Espera que los católicos al final no tengan razón.
-Sea como sea no hago daño a nadie,estoy soltera- se está diciendo en voz alta a la par que se quita el vestido utilizado por Alberto para limpiar el semen de su propia pierna.

 

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