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Gustos.

-¿Qué es lo que más te atrae en un hombre?- me preguntó mirándome fijamente,analizando con esa seriedad falsa que suele utilizar para saber qué pienso de él intentando hacerme creer que se trata de una especie de estudio antropológico.
Yo no contesté claro,no con palabras,ya que los vocablos en cuestiones eróticas,creo,sobran;aunque una triste mayoría de hombres no lo entiendan e insistan en regalar frases de segunda y tercera mano sin saber que en los akelarres femeninos de media tarde invocamos con café y cigarrillos a las fuerzas del Dios y la Diosa,para que haga florecer lirios con raíz en sus gargantas parlanchinas.

Me lo preguntó sin venir al caso,y fue la forma expectante casi desesperada en la que miraba mis labios esperando respuesta lo que me impulsó a coger sus manos.Primero una,después la otra,la palma hacia arriba,la derecha,la izquierda;analizando el tamaño,que era idóneo,la textura trabajada de los dedos,su calidez.Llevé su mano izquierda a mi cara,me acaricié con ella y para oler la piel cerré los ojos,que es como se debe exhalar lo que se quiere descifrar,y con poco más empecé a sentir aquel mareo tan satisfactorio que me ordenó acercar su pulgar a mis labios;y estos llamaron a la lengua,con calma,su mano apretaba mi cara y sus ojos no sabían bien dónde posar las ganas ni qué forma tenían éstas.Si nos mirábamos a los ojos yo no podía aguantar la sonrisa,si miraba a cualquier otro lugar yo necesitaba que volviera a los ojos.
Consideré tras pocos minutos que le había quedado claro cuál es la parte,para mí,más erótica de un hombre,por lo que me levanté,miré el reloj y dije que tenía que irme,cosa que era verdad,pero también porque tenía que prepararme concienzudamente para cuando sea yo la que vaya a preguntar qué es lo que más le atrae a él de una mujer.

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Carmen estudia ruso.

La gente con la que había salido esa noche andaba cada cual con su historia.Que si uno borracho,que si la otra flotaba,los otros ligando incluso con arcadas.Todos iban a su bola,eso sí sin parar,amagando pasos de baile idénticos sonara lo que sonara.

Carmen se estaba empezando a desesperar,la etiqueta de la cerveza había ido a parar al suelo hacía un buen rato y la música aceleraba a ocho cigarros por hora.Miraba y nada,música de mierda,nada de lo que había tomado había hecho su efecto,no veía a ningún conocido interesante a quien comerle un poco la oreja.La cerveza que se había pedido ya amargaba así que fue a la barra a pedirle un cubata a la pija tetona,también de mierda.Cuando ya estaba con la poción en la mano vio al tío de la cafetería en la que desayunaba los martes y los jueves antes de las clases de ruso.Porque Carmen era muy muy pro-rusos.Mucho.Sobretodo si trabajaban en alguna obra o hacían chapuzas.Era tan bello y bestial cuando la pintura y la masilla dejaba aquel glorioso rastro de pegotes blancos pegados a esas grandes manos,callosas manos,a los brazos,a sus protuberantes venas…

Locura.

Siguiendo con el hilo,el local donde trabajaba ese chico carecía por completo de armonía.El cartel era negro con letras verdes que decían “Sting” (sí,en tributo al cantante) aunque era una cafetería,y solía cerrar casi de día.Era un sitio penoso en el que solo se escuchaba el televisor de fondo,eso sí,elegantemente colocado en uno de esos soportes blancos,cutres,que se anclan a la pared.Para colmo la pared estaba,vamos a decir,adornada,con un par de fotografías firmadas de “The Police” y un cuadro de marco negro donde desterrada de su hábitat se encontraba una púa de Sting comprada por ebay.Ah,y en la puerta del baño de las chicas ponía Roxanne.

Y pensándolo por encima,como veía que su gente estaba demasiado animada y la noche no tenía pinta de acabar Carmen decidió más por aburrimiento que por ganas,comprobar si el cálido trato que le profesaba el chico de los martes y los jueves tenía cierta exclusividad o si en territorio de caza era ella conejo moteado como el resto de monadas.Ella fue,derechita,para enterarse de una vez si éste veía en ella ese “algo” que hace mirar “más allá del polvo”.

-¡Hombre Alberto! ¿qué tal?

-Pero bueno ¡¿y tú de dónde sales?! ni te había visto.

-Ya,es que hoy ni es martes ni es jueves por eso no me esperabas.

-Cierto,cierto,he tenido mucha suerte.

-La has tenido sí…y bueno ¿qué haces? ¿te ibas ya o es que te gusta mucho tu chaqueta?

-Bueno,justo le decía a mi amigo que me dejara el móvil para pedir un taxi,el mío se me ha olvidado.No suelo salir por aquí y es un poco animalesco este ambiente,no sé.

-¡Muy! animalesco diría yo,hace gracia muchas veces.

-Sí,y cansa también.Además como me espera un porro en casa pretendía ir a su encuentro,pero oye,de todos modos no tengo ninguna prisa.Si te apetece me quedo,si quieres y tomamos algo más.Arriba hay una terraza y parece que ahí se puede hablar sin gritar,que para un día que te encuentro fuera del bar…ya sabes cómo es mi jefe,no me da tregua.

-Sí,menudo es el amigo eh.Te tiene bien atado…

-Mucho,me tiene harto,y claro no me deja entablar apenas conversación.El caso es que tengo curiosidad,así que si te apetece me apetecería hablar un rato contigo.Que por cierto ya te he visto varias veces leyendo y a mi me encanta.El otro día por ejemplo alcance a ver que estabas con Kafka en la orilla,que está de puta madre ¡ah sí! y la semana pasada con Werther,entonces…

-¡Mierda!

-¿Qué pasa?

-Lo siento,espera,es que tengo que salir un momento.Acabo de ver a mis amigas salir,llevan las llaves de mi casa.Están borrachísimas,ni se acordarán,y si se las llevan me la lían…

-No te preocupes,te espero,voy un segundo a pedir y vuelvo aquí.

Ni idea de cuánto tiempo estuvo esperando Alberto a Carmen.Ella se fue andando a casa,comiéndose una bolsa de pipas peladas.Qué ricas madre (pensaba),y prácticas.Se marchó dándole vueltas a su mapa mental de cafeterías para elegir otra en la que desayunar los martes y los jueves.Y mientras se ponía la camiseta de dormir pensó en la suerte de Alberto.Y en que seguro que él no apreciaba esa suerte.

Carmen.34 años de tía lista,morena y resultona.Hablaba por los codos y a la vez escuchaba.Le interesaban infinidad de temas,ella sabía.En cambio,por más que observaba,por más que le contaban,por más que vivía en toda su vida,jamás,le había interesado nadie más allá del polvo.


La cuerda.

Tengo una cuerda que se entrelaza con mis dedos.Los recorre con un roce exacto,maniático,casi perfecto,tocando la parte de piel más parecida en cada falange (porque de no ser así toda mi familia muere.Manías).El vello de mi cuerpo,mis pestañas,todas mis protecciones son suyas sí,mi chulo es una cuerda que no existe,y no puedo cortarla porque significaría mi muerte.

Soy una manía,decenas de manías que van en fila,cogidas del baby bordado con sus respectivos nombres,e intentan entrar a clase trotando infantilmente aunque algunos ya tengan bigote.La clase está al fondo del pasillo cerca de la cantina donde venden profesores de usar y tirar,caretas,caminares naturales y ropa usada,la más hortera que haya de la marca Aquí estoy yo.

La cuerda pasa a ser soga,pasa de estar entrelazada a enredada.Supongo que está viva y cree la muy puta que soy su tiesto.Sumisa le echo abono del bueno porque me sedujo hace tiempo llamando a mi boca con un ¡toc toc! haciéndose pasar por un caramelo,o sesos de ternera (no lo recuerdo por entonces yo e ra una facilona).Ha sabido cambiar de forma según mis etapas.Ha bailado al son de todos mis alcoholes,con mis encares ante el espejo,con mis cuerdas bocales,con mis chistes sexuales.Ha reído con mis lágrimas preguntonas ofreciéndoles compañía,creando así una dependencia maltratador-maltratado muy divertida protegida por un vacío legal.

Soy manía por cada poro,unida por una cuerda que se cree planta,o una planta que se cree cuerda que o ha tomado mi alma o la ha concebido librándome de ser un diablo obsceno.

Dándole vueltas al tema llegué a la posibilidad de que lo mismo me había comido el cordón umbilical en un descuido de mi madre,pero no,ella lo guarda en el cajón de un joyero rojo con muchos departamentos,lleno de pendientes viudos y lazos abandonados por una niña que se ha quedao muerta de ver el percal.

Y mira,ahora creo que eso de que la cuerda-planta es hilo que une mis extremidades y sujeta mis debilidades es una mentira colosal.O verdad total.Más bien me las expone,me las saca y mete por el ojo para que no se me olvide nunca que están aquí,haciéndome y haciéndome,como si fuera un tapete ganchillo pa´ encima la tele.

Cuando vuelva al nido patriarcal voy a lamer el cordón umbilical por si cae la breva y me hace viajar al pasado.Si sucede así este texto dejará de existir y a parte de nacer rubia,será la cuerda-planta o yo.