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Para Alejandra Pizarnik.

Si hubiera vivido a la par que Alejandra la buscaría,para decirle que mi mayor desgracia es tener esta cabeza mía,una de esas mentes,similar a la suya.Destructora,puerca y dañina.Demasiado justa,terca,también injusta,tan fea,pura y pervertida.Borrosa distorsionada,tediosa;amante,solitaria y excesiva,obsesiva.
Le diría que la envidio y la desprecio,que me da asco hasta la arcada,que la odio.En cambio también sé que lloraría y le diría: te admiro,te adoro,te compadezco.Te entiendo y no te entiendo nada,no quiero.Tú puedes,y sin embargo eres tan pusilánime,tan cerda.Somos tan cerdas.
Tras presentarme le propondría verla con frecuencia durante el resto de mi vida.Para repartir el peso,para dar largos y cortos paseos,para vernos y hablar durante horas,para estar una al lado de la otra,sin mirarnos,callando noches enteras,fumando libros,leyéndonos.Pasaríamos interminables ratos riendo,creyéndonos más que el resto,más que aquellos que respetan la propia existencia.Estar juntas y sentirnos de tan raras,las más comunes.

Miraría sus ojos tan apagados y grandes para que se diera cuenta de que le quito algo,de que le quito todo;que nos arrebatamos gran parte de nuestra individualidad,de nuestra esencia,que apesta pero es popper.
Sería un espejo del cual podría yo escapar,romperlo,siempre sangrando.Me la imagino así,me imagino con ella así,queriéndola.Nos veo,y yo escupiendo a su espalda,a su cara,cogiendo su cuello,y me deshidrato.Pero allí en el mismo sitio seguimos luego bebiendo.Ella de mí,yo de ella.

Sería un amor equivalente al odio mutuo,al odio propio.Amor igual al que padezco por mí,excepto por la vital diferencia que tiene el poder de la elección.Podría elegir si volver a verla o no;si volver a olerla o no.De ella podría escapar,perder el rastro,darme un golpe en la cabeza y olvidar.Por eso me hubiera gustado tenerla,porque después me iría a mi casa,o donde fuera,cualquier lugar donde no hubiera Alejandra.

Y es que escapar de mí no puedo,y sí podría de ella.Siempre vuelvo a casa,me persigo aunque me eche,los pellizcos no me espantan.Soy la sombra de mi sombra,y nunca conoceré a Alejandra.

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